La Prímula es una
de las plantas más comunes en el jardín de invierno. Su floración se produce en
colores poco comunes como azul oscuro, terracota, morado, celeste, y en dos
colores. Se comen sus pétalos en ensaladas verdes, o se usan para decorar.
Entre las plantas para
jardines alpinos más coloridas, sin duda se hallan estos preciosos ejemplares,
acerca de los cuales vale la pena aprender un poco más. Comencemos por citar su
nombre científico (para no confundirnos con los nombres comunes que pueden ser
diferentes según cada país): hablamos de la Primula obconica, más conocida en todo
el mundo simplemente como Primavera.
Estas plantas prefieren las temperaturas frescas (por
ello son el clásico color del invierno) y la semi sombra, pero es importante
señalar que no son capaces de soportar fríos extremos y sucumben -por ejemplo-
ante heladas muy fuertes. Crecen mejor
en ambientes húmedos pero debes separar cada riego como mínimo dos días (ideal
tres).
Se ven favorecidas en suelos ácidos y si las quieres
en pleno esplendor el próximo invierno debes esperar hasta mediados a fines de
verano para sembrarla. Un buen consejo para que su floración sea constante y
vigorosa, es que te tomes el trabajo de retirar las flores secas cada pocos
días.











































