Esta planta tiene varios nombres como corazoncillo o hierba de San Juan, ya que su floración coincide con el solsticio de verano (la noche de San Juan)
Debido a ello, como dato curioso, en la Edad Media se le atribuía propiedades mágicas como la de ahuyentar a los malos espíritus o proteger de los rayos.
Ésta es una planta perenne que puede alcanzar hasta un metro de altura. Su raíz es muy dura y tortuosa y sus hojas, de forma ovalada, son muy abundantes. En cuanto a las flores, son de color amarillo y crecen en ramilletes.
Las propiedades curativas del hipérico eran conocidas desde épocas remotas. En la antigua Grecia, se empleaba para la ciática, las flemas coléricas, las quemaduras, los dolores de menstruación y la malaria. Incluso, Hipócrates aconsejaba esta planta como remedio refrescante y antiinflamatorio.
Actualmente, se han efectuado investigaciones donde se ha podido descubrir el poder terapéutico del hipérico contra la depresión.
Igualmente, se ha podido observar en los estudios su eficacia contra el sida y el cáncer. Existen investigaciones en Alemania y Estados Unidos que indican que la hipericina, sustancia extraída de la planta, puede ayudar a prolongar la fase latente del sida y, por tanto, a retrasar el desarrollo de la enfermedad. Asimismo, en los primeros ensayos se ha demostrado que actúa contra algunos tipos de cáncer como el glioma, que es el tumor cerebral más común.
Otras propiedades curativas del hipérico son la de facilitar la cicatrización de las heridas,contusiones y quemaduras, evitar el insomnio y tiene, además, cualidades analgésicas muy importantes en los casos de neuralgia y ciática.
El hipérico o hierba de San Juan se puede utilizar en infusiones, en paños o aplicar su aceite en el baño.
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La tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta.